Padre Celestial, yo ahora, por la fe, pido la protección de tu armadura para que pueda permanecer firme contra Satanás y todas sus huestes y en el Nombre el Señor Jesús vencerlas. Me ciño el cinturón de tu verdad contra la mentira y los errores del enemigo astuto. Tomo la justicia como coraza, para proteger mi corazón de toda maldad y asegurar mi victoria. Me coloco el calzado del celo por propagar el Evangelio de la paz y dejo la seguridad y las comodidades del mundo para anunciar la Palabra de Dios. Y por encima de todo, tomo el escudo de la Fe, para atajar las flechas incendiarias del demonio y cerrar el camino a las dudas e incredulidades. Me coloco el yelmo de la salvación, para proteger mi mente contra toda depresión y desesperanza. Tomo la Palabra de Dios, como espada del Espíritu para cortar toda esclavitud y vencer a Satanás. Me visto con esta armadura viviendo y orando en el Espíritu sin desanimarme nunca e intercediendo a favor de todos los hermanos. Amé...
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