Padre nuestro, que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra, como en el cielo. El pan nuestro de cada día, danos el de hoy, y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del maligno, amén. Oh, dulce nombre de Jesús, Nombre de vida, de salvación, de alegría: nombre precioso, radiante e inefable: nombre que conforta al pecador, nombre que salva, guía y gobierna todo. Que te plazca, oh Jesús, alejar de mí al demonio y los malos pensamientos. Ilumíname, Señor, que ciego me encuentro; disipa mi sordera, pues estoy sordo; enderézame, pues soy cojo, devuélveme la palabra, que mudo soy; cura mi lepra, porque estoy contaminado; sáname, porque estoy enfermo, y resucítame, porque estoy muerto. Rodéame por todas partes, tanto por fuera como por dentro, a fin de que, estando fortificado con tu santo nombre, viva siempre en Ti,...
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