Amadísimo señor Jesús Cristo Rey ¡oh Rey Divino!, al presentarte en este día mi adoración, te ofrezco cuanto soy, tengo y deseo; no me detiene mi infortunio, pues eres todo misericordia; no me detiene mi debilidad, pues eres todo poder y fuerza. Rey del cielo y de la tierra, Rey del Orbe, confío en Ti ciegamente y se que me colmarás de gracias y favores celestiales por encima de mi esperanza, pues eres todo amor y el amor atiende siempre, y Tú no defraudas al alma que con fe solicita tus favores. Cristo Rey, abre mis caminos e ilumina mi vida. Cristo Rey, consuélame en las angustias de mi corazón. Cristo Rey, ayúdame a recuperar la felicidad que he perdido. Cristo Rey, sostenme en estos momentos de soledad y flaqueza. Cristo Rey, alivia mis sufrimientos y concédeme: Que la omnipotencia de tu misericordia y la perfección de tu caridad me den lo que tanto preciso, no desoigas las plegarias que salen de mi interior con sinceridad, ...
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