Señor, yo te ofrezco con humildad, mi casa. Tú me las has dado y yo quiero que tú mores perennemente en ella. Porque tú estás en ella, Señor, mi casa es un recinto sagrado. Haz oh Señor que la llama del altar familiar permanezca encendida cada día, y que mis hijos aprendan aquí en este mi humilde hogar, a conocerte y andar en los caminos tuyos. Que nuestras oraciones se eleven diariamente al trono de tu gracia, implorando la ayuda y el sostén que todos necesitamos. Que la luz de tu Santa Palabra nos envuelva en su divina claridad e ilumine nuestros pasos. Que nuestros labios prorrumpan en himnos de alabanza y gratitud por las bendiciones que de ahora en adelante tú derramarás sobre nuestra familia Que la fortaleza de los cimientos de esta casa esté en ti, únicamente en ti Señor, y no en ninguna otra cosa. Que nuestros vecinos puedan ser guiados por ti por el testimonio de las vidas de los que nos cobijamos bajo este techo. Que cuantos traspasen los umbral...
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