Padre Pío, tú viviste en el siglo del orgullo, y fuiste humilde. Padre Pío, tú pasaste entre nosotros en la época de las riquezas soñadas, añoradas y adoradas, y permaneciste pobre. Padre Pío, junto a ti ninguno oía la Voz, y tú hablabas con Dios. Cerca de ti ninguno veía la Luz, y tú veías a Dios. Padre Pío, mientras nosotros corríamos afanosos, tú te quedabas de rodillas y veías el Amor de Dios clavado a un Madero, herido en las manos, en los pies y en el corazón, para siempre. Padre Pío, ayúdanos a llorar delante de la Cruz, ayúdanos a creer delante del Amor, ayúdanos a sentir la Misa como llanto de Dios, ayúdanos a buscar el perdón como abrazo de paz, ayúdanos a ser cristianos con las heridas que derraman sangre de caridad fiel y silenciosa, como las heridas de Dios. Amén. Padre Pío, intercede con tu santa beatitud ante el Señor, pídele nos ayude en estos momentos en que los problemas y las necesidades nos agobian y nos hacen sufrir, pídele que ...
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