¿Quién no ha tenido un mal día? Uno de esos en los que te levantas y todo parece estar conspirando para sacarte de tus casillas. El jabón se acabó, el desayuno se quema. Sales y comienza a llover de forma inesperada. La gente te mira como si les hubieras hecho algo malo. Dices algo y te entienden lo contrario. Y todo, absolutamente todo, sale mal… Un mal día también sucede cuando tienes algo importante entre manos y todo se viene al traste. Tal vez una actividad de trabajo muy relevante para ti. La has preparado con esmero y finalmente los resultados son decepcionantes. O un encuentro con alguien especial que cancela, después de que ya tenías todo listo. Nadie se salva de un mal día. Lo cierto es que no tienes por qué aceptar esto, sin más. Siempre puedes hacer algo para mejorar un mal día y rescatar esas jornadas de pesadilla. Al fin y al cabo, es un día de vida. Y siempre que haya vida, también hay caminos para reparar lo que no anda bien. “El éxito no está en vencer siempre sino en ...
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