¡Milagrosa María Santísima, Señora de la merced sin límite, abogada de las causas más desesperadas y madre compasiva y auxiliadora nuestra, ya que eres la amorosa protectora de mi vida y mi auxilio en las necesidades temporales y espirituales te ruego uses tu amable benignidad conmigo. Pon dentro de mí un poco de tu humildad y virtud, purifica mi corazón e ilumina mi esperanza, y obséquiame con tus favores, para que por tu mediación pueda salir de tanta angustia y preocupación. Nuestra Señora de la Merced, ¡Virgen cuya misericordia no tiene fin! ¡Virgen poderosa, a quien nada es imposible! a Ti acudo con toda mi ilusión y confianza para solicitar me regales tu indulgencia y bondad; Tú que eres tan buena y sobrepasas nuestras expectativas, pues más de lo que te pedimos nos otorgas, ven conmigo por los duros caminos de esta vida, yo tu siervo-a, humildemente postrado-a a tus plantas, con todo el fervor de mi alma, te suplico ayuda, y por...