Por: Ignacio Alcaraz
La moderación es la clave para que la bonificación recibida esté bien invertida e incluso pueda conservarse a modo de ahorro. “Lo primero que debe hacer el individuo al recibir esta paga extra es analizar muy bien de qué manera lo va a utilizar.
Aunque la tentación de comprar regalos o utilizar el dinero con fines de ocio y entretenimiento, si por ejemplo se tienen deudas o compromisos económicos, lo más conveniente para no arrastrar durante todo el año un déficit, es saldar impagos o cubrir esos baches que pueden haber quedado o que han sido difíciles de pagar durante el año”, aconseja la economista española Mónica Gutiérrez Alfós.
Cómo invertir el aguinaldo
1.- Hay que recordar que las compras de último momento son las más costosas. Si parte o todo el dinero se destinará en compras de Navidad y fin de año, hay que poder planificarlas con tiempo para obtener mejores precios y más variedad.
2.- Disponer una parte del aguinaldo, por más pequeña que sea a ahorrar. “Una buena alternativa es comenzar un plan de ahorro o invertir en alguna actividad que pueda ser productiva más adelante.
También es bueno considerar los gastos anuales e intentar ver si ese dinero extra puede servir para cuando se necesite cubrir un bache importante como por ejemplo: pago anual de la renta o el gasto fijo que sea por el que hay que desembolsar una buena cantidad de dinero”, explica la experta.
3.- Evitar las compras impulsivas y salir a la calle solamente con el dinero necesario. “Hay que planificar muy bien las compras y atenerse a la lista efectuada. De este modo será más posible controlarse y no gastar de más.
Durante el mes de diciembre, comienzan a verse las ofertas y la tentación a gastar aumenta, pero la conciencia es muy importante y el esfuerzo de un trabajador no puede tirarse por la borda en unos días tras recibir la bonificación.
Hay que evitar a toda costa los impulsos innecesarios”, comenta la profesional.
Fomentar el hábito del ahorro y la inversión hará que el aguinaldo otorgue muchos más beneficios a largo plazo. “Comenzar el año endeudado por haber hecho compras que luego no se pueden afrontar o que costará mucho hacer frente no tiene sentido.
Aunque cada uno es libre de gastarse el dinero como más le plazca, hay que tener una actitud madura y responsable y saber si se está realmente en condiciones de gastar el dinero en productos de los que se pueden prescindir.
Transformar nuestra manera de gastar es clave para tener una economía más saludable y que se pueda mantener bajo control durante más tiempo. Una vez que se adquiere una costumbre consciente y de respeto hacia el dinero, todo resulta más sencillo y la relación que se tiene con el dinero es mucho más amigable y placentera”, finaliza diciendo la especialista.
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